Marrakech, la célebre «Ciudad Roja» de Marruecos, es una explosión de color, aromas y contrastes: zocos laberínticos, palacios centenarios, jardines exuberantes y una plaza que nunca duerme.
Si te preguntas qué ver en Marrakech, tres días son suficientes para descubrir sus imprescindibles sin agobios y con tiempo de sobra para perderse por la medina, uno de los cascos históricos declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
En esta guía repasamos un itinerario día a día, los lugares que no te puedes perder y algunos consejos prácticos para moverte por la ciudad sin contratiempos.
El primer día conviene dedicarlo por completo a la medina, el corazón histórico de Marrakech.
Empieza por la plaza Jemaa el-Fna, el epicentro de la vida marroquí: encantadores de serpientes, puestos de zumo de naranja y, al caer la tarde, decenas de puestos de comida callejera que convierten la plaza en un gran mercado nocturno.
Desde la plaza es fácil llegar a la Mezquita Koutoubia, la más grande de la ciudad, y adentrarse en los zocos de la medina, un laberinto de callejuelas cubiertas donde cada gremio tiene su propia especialidad: especias, cuero, alfombras, metales o babuchas.
También merece la pena visitar el Palacio de la Bahía, construido en el siglo XIX para el gran visir de Marruecos, y las Tumbas Saadíes, redescubiertas en 1917 y uno de los conjuntos monumentales mejor conservados de la ciudad.
El segundo día es ideal para salir de la medina y respirar un poco.
Los Jardines Majorelle son parada obligada: un oasis de bambúes, cactus y estanques creado por el pintor francés Jacques Majorelle y restaurado después por Yves Saint Laurent, con su característico azul intenso conocido como «azul Majorelle».
Al ser uno de los lugares más visitados de la ciudad, conviene reservar la entrada online con antelación, especialmente en temporada alta.
Por la tarde, la Medersa Ben Youssef, antigua escuela coránica con una decoración en yeso y azulejos espectacular, es una de las visitas menos concurridas pero más impresionantes de la ciudad.
Un paseo por el Palmeral, con más de 100.000 palmeras, completa el día. Para cerrar la jornada, un hammam tradicional es la forma perfecta de descansar después de dos días caminando por la medina.
El tercer día conviene reservarlo para una excursión de un día.
Las opciones más populares son el valle del Ourika y las cascadas de Setti Fatma, a los pies del Atlas, o una ruta de un día por el desierto de Agafay, mucho más cercano que el Sáhara y perfecto para quienes disponen de poco tiempo.
Quienes prefieran quedarse en la ciudad pueden aprovechar para volver a la medina con más calma, comprar los últimos recuerdos en los zocos o visitar el Museo de Marrakech.
Los meses de primavera (marzo a mayo) y otoño (septiembre a noviembre) ofrecen las temperaturas más agradables para caminar por la medina.
En verano el calor puede superar fácilmente los 40°C, mientras que en invierno las noches son frías, aunque los días suelen ser soleados.
Puedes consultar el calendario de eventos y más información en la web oficial de turismo de Marruecos.
Contar con un seguro de viaje a Marruecos que incluya asistencia sanitaria, repatriación y cobertura de equipaje es la mejor forma de viajar tranquilo por la Ciudad Roja.
Sí. Tres días permiten conocer la medina, los Jardines Majorelle y hacer una excursión de un día, aunque quienes dispongan de más tiempo pueden combinarlo con una ruta por el desierto o las montañas del Atlas.
Sí, tres días permiten conocer la medina, los Jardines Majorelle y hacer una excursión de un día, aunque quienes dispongan de más tiempo pueden combinarlo con una ruta por el desierto o las montañas del Atlas.
Primavera y otoño, cuando las temperaturas son más suaves para recorrer la medina a pie.
Es muy recomendable, especialmente en temporada alta, ya que es una de las atracciones más visitadas de la ciudad y las entradas pueden agotarse.
En líneas generales sí, aunque como en cualquier destino conviene tomar precauciones básicas y consultar las recomendaciones oficiales antes de viajar.
No es un requisito de entrada, pero sí muy recomendable dado el coste de la sanidad privada para turistas extranjeros en el país.