Mucha gente contrata un seguro de viaje «por si acaso» sin tener del todo claro para qué sirve un seguro de viaje en la práctica. Repasamos las situaciones reales en las que más se activa, para que sepas exactamente qué cubre antes de necesitarlo y no te lleves sorpresas en el momento más inoportuno.
Estas son las cinco situaciones más habituales en las que los viajeros terminan usando su póliza, ordenadas de mayor a menor frecuencia según los siniestros que gestionan las aseguradoras de viaje.
Es, con diferencia, el uso más frecuente: desde una gastroenteritis o una torcedura de tobillo hasta una hospitalización, la asistencia médica en el extranjero es la razón principal por la que existe el seguro de viaje. Fuera de la Unión Europea, una consulta o un ingreso sin seguro puede costar varios miles de euros, como ocurre en Estados Unidos.
Una enfermedad justo antes de salir, un imprevisto laboral o familiar: los seguros con cobertura de anulación permiten recuperar buena parte del dinero invertido si hay que cancelar antes de viajar, o interrumpirlo una vez empezado por una causa justificada y documentada.
Cuando la maleta no llega, llega tarde o se pierde definitivamente, el seguro puede cubrir tanto una indemnización por los efectos personales como los gastos de primera necesidad mientras se recupera. El procedimiento formal pasa siempre por abrir un PIR con la aerolínea antes de reclamar.
Perder el pasaporte, el DNI o las tarjetas en un país extranjero es más habitual de lo que parece, y suele generar gastos de gestión, desplazamientos al consulado y, en ocasiones, la necesidad de alojamiento adicional mientras se resuelve el trámite. Muchas pólizas cubren parte de estos costes.
Un vuelo cancelado o un retraso prolongado puede obligar a pasar una noche extra en un aeropuerto o a perder una conexión, una reserva de hotel o una excursión ya pagada.
El seguro de viaje puede cubrir gastos adicionales de alojamiento, manutención o transporte derivados de este tipo de incidencias, de forma complementaria a la normativa europea de compensación aérea.
Además de estos cinco supuestos, la mayoría de pólizas incluyen coberturas menos conocidas pero igual de útiles: repatriación en caso de emergencia grave, responsabilidad civil ante daños a terceros, asistencia jurídica en el extranjero y, en algunos productos, cobertura para la práctica de deportes o actividades de aventura que quedan excluidas en las pólizas más básicas.
Antes de contratar conviene revisar también si la póliza tiene franquicia, es decir, una cantidad que corre siempre a cargo del asegurado antes de que se active la cobertura, ya que puede variar mucho el coste real de un siniestro.
La asistencia médica en destino es, con diferencia, el motivo más frecuente de uso del seguro de viaje, especialmente en viajes fuera de la Unión Europea.
No. Solo cubre las causas justificadas y documentadas que se especifican en la póliza, como una enfermedad grave o un fallecimiento; motivos personales como un cambio de planes no suelen estar cubiertos.
La TSE cubre asistencia sanitaria pública dentro de la Unión Europea en las mismas condiciones que un residente, pero no incluye repatriación, asistencia privada, cancelación de viaje ni pérdida de equipaje, por lo que el seguro de viaje sigue siendo necesario.
Antes de realizar la compra, te recomendamos revisar detenidamente los sets informativos del producto que deseas contratar, donde encontrarás el detalle de las coberturas, limitaciones y exclusiones de la póliza. Puedes consultar la documentación de nuestros productos en el apartado sets informativos