Antes de contratar una póliza, es normal tener dudas sobre qué cubre el seguro de viaje exactamente y cómo funciona en la práctica.
Reunimos aquí las preguntas que más se repiten entre viajeros que van a contratar por primera vez, para que llegues a la contratación con toda la información necesaria.
Un seguro de viaje es un contrato que cubre los imprevistos que pueden surgir antes o durante un desplazamiento: desde una urgencia médica en destino hasta la pérdida de equipaje, pasando por la cancelación del viaje o la responsabilidad civil frente a terceros.
Su función principal es evitar que un imprevisto se convierta en un problema económico grave, especialmente fuera de la Unión Europea, donde la sanidad pública no está disponible para los turistas.
La contratación se hace normalmente online, indicando destino, fechas de viaje, número de viajeros y tipo de cobertura deseada.
La póliza se activa desde el momento indicado (habitualmente el día de salida) y cubre hasta el regreso, salvo que se haya contratado también cobertura de anulación, que puede contratarse en cualquier momento antes de salir. Si se contrata el mismo día de la reserva del viaje, la garantía es efectiva de inmediato; si se contrata más tarde, se aplica una carencia de 72 horas.
La cobertura necesaria depende del destino, la duración y el tipo de viaje. Para destinos fuera de Europa conviene un capital de asistencia médica elevado; para viajes largos o de estudios, un producto de larga estancia; para viajes con actividades de riesgo, una póliza que incluya deportes de aventura.
Nuestra guía sobre cómo calcular tu seguro de viaje explica paso a paso cómo ajustar cada variable.
Todas las pólizas incluyen asistencia 24 horas los 7 días de la semana, disponible por teléfono, WhatsApp y correo electrónico. Conviene contactar en el mismo momento del incidente, antes de acudir por cuenta propia a un centro médico o de asumir gastos, salvo urgencia vital.
La aseguradora coordina la atención y, en la mayoría de los casos, gestiona el pago directo con el centro médico, evitando que el viajero tenga que adelantar el dinero.
Uno de los puntos que más sorprende a quien contrata por primera vez es la existencia de exclusiones: la práctica de deportes de riesgo sin la cobertura específica, o viajar a países bajo recomendación de no viajar del Ministerio de Asuntos Exteriores, son ejemplos habituales.
En el caso de las enfermedades preexistentes no hay que declararlas, sino elegir la modalidad Premium, la única que incluye una suma asegurada para los gastos médicos relacionados con ellas. Revisar el condicionado antes de contratar evita sorpresas en el momento de reclamar.
El precio varía según destino, duración, edad de los viajeros y coberturas incluidas; comparar varias opciones con las mismas coberturas es la única forma fiable de identificar el mejor precio real.
Depende de la póliza: si las nuevas fechas mantienen la misma duración y destino, se puede actualizar la póliza sin problema. Si cambia la prima, se anula y se emite una nueva. Conviene confirmarlo antes con Imaway.
Prácticamente nunca: incluso en viajes cortos o de bajo coste, una urgencia médica o la pérdida de equipaje pueden generar gastos muy superiores al precio de la póliza.
No es obligatorio, ya que la sanidad pública cubre a los residentes en todo el territorio nacional, pero puede ser útil para cubrir cancelación de viaje, pérdida de equipaje o actividades específicas no cubiertas por otros seguros. Consulta las 5 situaciones en las que más se usa un seguro de viaje para valorar si te compensa.