Edimburgo, la capital de Escocia, combina castillos medievales, callejuelas empedradas y una vida cultural muy intensa gracias a festivales como el Fringe. Su casco antiguo y su ensanche georgiano están declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, y su tamaño compacto permite recorrer gran parte de sus lugares imprescindibles en pocos días.
Si estás organizando tu viaje, esta ruta de tres días te permitirá conocer el Castillo, el Royal Mile, Arthur’s Seat y el elegante New Town sin agobios.
El Castillo de Edimburgo corona la ciudad desde Castle Rock y es su monumento más visitado. En su interior se guardan las Joyas de la Corona escocesa, el cañón Mons Meg y la Piedra del Destino. Las entradas suelen agotarse en temporada alta, así que conviene reservarlas online con antelación.
Desde el castillo parte el Royal Mile, la calle principal del casco antiguo, que conecta la fortaleza con el Palacio de Holyroodhouse. En su recorrido se encuentran la Catedral de St Giles, callejones (closes) medievales, artistas callejeros y tiendas de tartán y whisky.
En el extremo opuesto del Royal Mile se encuentra el Palacio de Holyroodhouse, residencia oficial de la monarquía británica en Escocia, con jardines abiertos al público y las ruinas de la abadía contigua.
Este volcán extinguido dentro del Holyrood Park ofrece las mejores vistas panorámicas de la ciudad. La subida más habitual dura entre 45 minutos y una hora y no requiere experiencia previa en montaña.
Victoria Street, con sus fachadas de colores y tiendas curiosas, es una de las calles más fotografiadas de Edimburgo y se dice que inspiró parte del callejón Diagon de Harry Potter. Baja hasta Grassmarket, una plaza con ambiente animado rodeada de pubs históricos.
El ensanche georgiano de Edimburgo, construido en el siglo XVIII, contrasta con el trazado medieval del Old Town. Princes Street Gardens, a los pies del castillo, es el mejor lugar para hacer una pausa y disfrutar de las vistas.
Otro de los miradores favoritos de la ciudad, con monumentos neoclásicos como el Observatorio Nacional o el Monumento Nacional, inacabado a propósito y conocido como la ‘desgracia de Edimburgo’.
Si dispones de más tiempo, Rosslyn Chapel (a 30 minutos en coche o autobús) y Stirling Castle son dos de las excursiones más populares desde Edimburgo para completar la visita a Escocia.
La primavera (abril-mayo) y principios de otoño (septiembre) ofrecen temperaturas más agradables y menos aglomeración que el verano. Agosto es el mes del Edinburgh Festival Fringe, uno de los mayores festivales de artes escénicas del mundo, con mucho ambiente pero también más afluencia y precios más altos en el alojamiento.
Al tratarse de un destino fuera de la Unión Europea, conviene revisar también si necesitas pasaporte para moverte por Europa en el resto de tu itinerario, y contratar un seguro de viaje Europa que incluya asistencia médica, ya que la sanidad pública británica no cubre de forma gratuita a los turistas españoles.
El casco antiguo y el New Town se recorren perfectamente a pie. Para desplazamientos más largos, la ciudad cuenta con una amplia red de autobuses y una línea de tranvía que conecta el centro con el aeropuerto.
Sí. Tres días son suficientes para conocer el Castillo, el Royal Mile, Arthur’s Seat, el New Town y varios de sus museos sin prisas. Quienes dispongan de más tiempo pueden añadir una excursión de un día a las Tierras Altas o a Stirling.
Con tres días es posible conocer los principales atractivos de la ciudad. Si quieres añadir alguna excursión fuera de la capital, lo recomendable es ampliarla a cuatro o cinco días.
La entrada tiene un coste aproximado de entre 20 y 30 libras según la temporada, y se recomienda comprarla online con antelación para asegurar la visita y obtener el mejor precio.
Sí. El centro histórico es totalmente peatonal y el transporte público conecta con el resto de la ciudad, por lo que no es necesario alquilar coche salvo que se planeen excursiones a zonas rurales.
Se celebra durante todo el mes de agosto y es el festival de artes escénicas más grande del mundo, con miles de espectáculos repartidos por toda la ciudad.
Sí. Al no formar parte del espacio Schengen, el Reino Unido exige pasaporte en vigor para la entrada, no siendo válido el DNI.